martes, abril 01, 2003
como par de pantuflas calientitas después de un día cansado en invierno, así llegan los días a veces, con sus lugares y conversacioens en mesas rayadas con crayola en restaurantes, con sus platos compartidos y sus botellas de vino tinto...
y los días a veces la dejan a una asombrada y con el cabello mojado, como la página veintisiete de una novela que se lee antes de dormir.
y los días a veces la dejan a una asombrada y con el cabello mojado, como la página veintisiete de una novela que se lee antes de dormir.