lunes, noviembre 25, 2002
En mi letargo alcanzo a percibir una presencia, algo/alguien tan real que rebasa los límites de mi comprensión. Quedan a mi alrededor pistas que, más que memorias, son extensiones del ser.
Bastan el aroma y el silencio para viajar, vivir, permanecer.
Bastan el aroma y el silencio para viajar, vivir, permanecer.